NECESIDAD DE MODERNIZAR LA BIBLIOTECA UNIVERSITARIA

Por: Norma Boteo, UVG


No cabe ninguna duda que la aparición e integración de la tecnología en todos los ámbitos de la vida y en la vida misma de las personas alrededor del mundo, cambió radicalmente la forma de hacer las cosas, hasta el punto de convertirse en un factor indispensable en el progreso de la sociedad.

Desde entonces, la tecnología empezó a tener un fuerte impacto en el ámbito académico, especialmente con la implementación de las tecnologías de la información y la comunicación, la forma de enseñar y aprender cambiaron y las necesidades para llevar a cabo este proceso también cambiaron. Esta situación conlleva un gran compromiso y responsabilidad por parte de las instituciones para que su comunidad académica tenga a su disposición, todos lo necesario para llevar a cabo las actividades de docencia, aprendizaje e investigación.

Nadie puede negar que la Biblioteca es un servicio indispensable para apoyar dicho proceso, pero quiero referirme específicamente a la biblioteca universitaria porque tengo la suerte de trabajar en una de ellas desde hace muchos años y durante todos estos años he visto pasar a muchas generaciones de usuarios por sus instalaciones. Muchos de aquellos usuarios ahora son docentes, directores o decanos dentro de la misma UVG. Ellos recuerdan cómo era en su época ir a la biblioteca a estudiar. Lo que más recuerdan es la tranquilidad, el silencio y la paz que allí encontraban para estudiar, leer o investigar o incluso para pensar. Pero todo eso ha quedado en el pasado. Los usuarios mayoritarios de la biblioteca universitaria de hoy y su forma de ver la biblioteca son muy diferentes.

¿Quiénes y cómo son los usuarios mayoritarios de la biblioteca universitaria de hoy? Siguen siendo los estudiantes por supuesto. La diferencia es que hoy en día, los jóvenes, en muchos casos menores de edad, son muy inquietos y expertos en el uso de las nuevas tecnologías. Para ellos no tiene ningún sentido realizar sus actividades sin usar una computadora o un teléfono inteligente, es más, estos dispositivos se han convertido en herramientas indispensables para el desarrollo de las actividades académicas, porque los docentes saben que ellos están acostumbrados a usar los servicios web para comunicarse (redes sociales, correo electrónico, chat, etc.) y parte de su rutina diaria incluye la búsqueda de cualquier tipo de información desde cualquier lugar y a cualquier hora. En consecuencia, sus necesidades y expectativas también han cambiado. Ahora las necesidades y expectativas de los usuarios del nuevo milenio salen de lo tradicional.

¿Qué les gusta hacer a los jóvenes milenials además de usar la tecnología? La tendencia es estudiar, trabajar o hacer cualquier cosa en grupo. Como jóvenes inquietos les gusta conversar, bromear, reír, a veces gritar. También les gusta estar cómodos, relajados, acostados, comer mientras estudian, incluso dormir dentro de la biblioteca. Pero todo esto no lo pueden hacer en una biblioteca tradicional. Esta situación genera descontento y los aleja de la biblioteca. En su lugar, buscan otros espacios como la cafetería, las áreas verdes de la universidad o cualquier otro espacio donde se les permita hacer casi de todo.

Sin embargo, a pesar de todo lo anterior, la biblioteca sigue teniendo usuarios que gustan de trabajar en silencio y otros que pueden hacerlo en un ambiente de poco ruido. Estos usuarios con gustos tradicionales se sienten cómodos así y no les molesta acatar las restricciones y las reglas de comportamiento de la biblioteca, ellos aman la biblioteca tradicional.

Y no hay que olvidarse de los investigadores y de los docentes, ellos también son usuarios y necesitan tener un espacio, servicios y recursos especializados para hacer su trabajo. Como vemos, en la actualidad hay una diversidad de usuarios con diferentes gustos y necesidades.

¿Qué y cómo hacer para cubrir las distintas necesidades en un mismo ambiente? Esta pregunta la empezaron a responder con acciones algunas universidades de Guatemala cuando se hizo evidente la necesidad de transformar la biblioteca. Comenzaron a emprender proyectos de modernización, en algunos casos remodelando para optimizar el espacio e implementando nuevos servicios y en otros casos, haciendo ampliaciones. Lo importante de resaltar es que la tendencia es la misma, modernizar, innovar, no solo las instalaciones físicas sino implementando espacios virtuales donde se les brindan servicios y recursos en línea.

Por su parte, la Universidad del Valle de Guatemala inició en el mes de septiembre de 2018, los trabajos de construcción de lo que será el Centro de Innovación y Tecnología, CIT, como parte de un ambicioso proyecto de modernización, tanto de infraestructura como de servicios.

La UVG, consciente de la importancia de la biblioteca como un servicio de apoyo indispensable para la formación académica de sus estudiantes y para la labor de docentes e investigadores, contempló dentro de este proyecto el diseño de una biblioteca de vanguardia, tomando en cuenta que tanto los espacios como el equipamiento son factores clave en una biblioteca moderna. La nueva biblioteca estará en el tercer nivel y en su momento pasará a llamarse Centro de Recursos de Aprendizaje e Investigación, CRAI, porque contará con muchos espacios, recursos y servicios para apoyar el proceso de enseñanza-aprendizaje y de investigación.

La Ing. Angélica Rocha, Directora de Innovación y Tecnologías para el Aprendizaje de la UVG, nos cuenta que el diseño contempla espacios colaborativos con computadoras, salones de estudio de distintos tamaños, área de lectura silenciosa, salón para capacitaciones y clubes de lectura, área de colecciones especiales, laboratorio de visualización de datos y multimedia. También tendrá un makerspace para proyectos académicos, laboratorio de innovación educativa, área de impresión y digitalización de textos y cafetería. Algunas de las áreas tendrán mobiliario flexible, para que sea adaptable a las diferentes necesidades y eventualidades que puedan presentarse.

Aunque no sabemos exactamente cuándo estará terminado el edificio, quienes trabajamos en la UVG nos sentimos muy emocionados, pero también con mucha expectativa por ver los resultados. Quienes trabajamos en la biblioteca, estamos ansiosos de estar ya en las nuevas y modernas instalaciones y de ponerlas a disposición de nuestros usuarios.

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